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Desarrollan un biodigestor para el tratamiento de desechos de cerdo y la obtención de biogás

Desarrollan un biodigestor para el tratamiento de desechos de cerdo y la obtención de biogás

En el Campo Experimental “Las Magnolias”, de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) en Argentina, se desarrolla un proyecto para la puesta en marcha de un biodigestor que va a permitir la obtención de gas y fertilizante a partir de la utilización de estiércol de cerdos.

La iniciativa del Laboratorio de Investigación de Energías Renovables (LIDER) cobra una gran relevancia para la región en este tiempo puesto que, de acuerdo a un documento de la Cancillería, hay altas probabilidades de que en el corto plazo la Argentina cierre un acuerdo comercial con China para abastecer al gigante asiático de carne de cerdo, con lo que se prevé que se duplique la producción porcina en Argentina, actividad que tiene un desarrollo interesante en la zona de influencia de la UNNOBA.

Lo cierto es que estos criaderos suelen traer asociadas dificultades para el tratamiento de los efluentes que allí se generan, que pueden resultar contaminantes. En este contexto, los biodigestores funcionan como un procedimiento “win-win” (“ganar-ganar”, según su traducción del inglés), es decir, una estrategia con la que se favorecen todas las partes, o se obtienen provechos extra al objetivo original. En este caso, el mecanismo no solo permite el tratamiento de los desechos, sino que de allí también se obtiene gas que podría ser utilizado, por ejemplo, para encender una hornalla, calefaccionar y hasta generar electricidad. Pero los beneficios no terminan ahí, ya que este mismo proceso admite, además, la producción de fertilizante.

El inicio del proyecto del biodigestor arrancó en el laboratorio LIDER de la UNNOBA, en 2015, y desde entonces se trabaja en su armado. En 2019 se resolvieron algunas cuestiones estructurales que estaban pendientes y se fueron realizando diferentes prototipos con la idea de ponerlo en marcha en 2020. Si bien la pandemia por COVID-19 generó un retraso en los tiempos, a mediados de agosto comenzó a probarse.

“Tuvimos que armar un prototipo que no tuviese pérdidas, los materiales estaban pero teníamos que buscar la forma de unir las lonas, hacer las conexiones, montar la pileta, asegurándonos de que no pierda el gas que se genere”, explica a Argentina Investiga el ingeniero químico Tomás Guerriero, uno de los responsables de esta iniciativa.

Una particularidad de este biodigestor es que mide cuatro metros por ocho, es decir, que tiene un tamaño intermedio. El ingeniero industrial Mauricio Busso, agrega: “Hay algunos que son más pequeños y después están los industriales, más grandes. Pero este está pensado para productores agropecuarios como los que están en esta zona”. En definitiva, se trata de un biodigestor concebido para trabajar con los desechos de entre 300 y 400 cerdos.

Con la pileta limpia y la lona colocada y sellada, los responsables del proyecto ya comenzaron a volcar allí los efluentes de porcinos, una tarea que se repite cada dos días. El tiempo de retención y procesamiento del purín de cerdo depende de distintas variables aunque, en condiciones normales, es de unos 35 días para esta región.

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