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Los restos de un obispo del siglo XVII apoyan la aparición neolítica de la tuberculosis

Los restos de un obispo del siglo XVII apoyan la aparición neolítica de la tuberculosis

«El descubrimiento de la calcificación pulmonar del obispo nos dio la oportunidad de revisar la cuestión de la aparición de la tuberculosis con datos de un antiguo europeo», comenta Kirsten Bos, líder del grupo de Paleopatología Molecular del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH), que codirigió el estudio. «Si pudiéramos reconstruir el genoma de la tuberculosis a partir del obispo Winstrup, pare el que conocemos la fecha de su muerte con toda precisión, ello daría una calibración segura e independiente para nuestras estimaciones de la antigüedad de la tuberculosis, tal como la conocemos».

En un nuevo estudio publicado en la revista Genome Biology, Susanna Sabin del MPI-SHH y sus colegas reconstruyen un genoma de tuberculosis a partir del nódulo calcificado descubierto en los restos del obispo Winstrup.

«El genoma es de una calidad increíble; la preservación a esta escala es extremadamente rara en el ADN antiguo», comenta Bos.

Junto con un puñado de genomas de tuberculosis de otros trabajos, los investigadores revisan la cuestión de la edad del complejo Mycobacterium tuberculosis, con el año de la muerte del obispo como punto de calibración bien afinado. Utilizando múltiples modelos de datación molecular, todo apunta a una edad relativamente joven del complejo Mycobacterium tuberculosis.

«Una aparición más reciente del complejo patógeno de la tuberculosis está ahora respaldada por pruebas genéticas de múltiples regiones geográficas y períodos de tiempo», comenta Sabin, primer autor del estudio. «Es la evidencia más fuerte disponible hasta la fecha de que dicha aparición fue un fenómeno del Neolítico».

Este cambio de apreciación sobre cuándo las bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis se volvieron altamente infecciosas para los seres humanos plantea más preguntas sobre el contexto de su aparición, ya que parece haber coincidido con el auge del pastoreo y los estilos de vida sedentarios.

«La transición neolítica parece haber desempeñado un papel importante en la aparición de varios patógenos humanos», comenta Denise Kühnert, líder del grupo de investigación sobre la transmisión de enfermedades del MPI-SHH, que codirigió la investigación.

«Para la tuberculosis en particular, una evidencia más fuerte solo podría provenir de un genoma más antiguo, aunque es poco probable que estos períodos de tiempo tan lejanos produzcan una preservación a la escala de lo que hemos visto para el obispo Winstrup», añade Bos.

«Avanzando», comenta Sabin, «la esperanza es que encontremos ADN adecuadamente preservado de períodos de tiempo cercanos al surgimiento del complejo, o quizás de su ancestro». (Fuente: NCYT Amazings)

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