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Seleccionar embriones sanos en tratamientos de fertilidad de mujeres mayores de 35 años

Seleccionar embriones sanos en tratamientos de fertilidad de mujeres mayores de 35 años

La frecuencia de anomalías numéricas de cromosomas (aneuploidías) en óvulos humanos aumenta con la edad de la mujer. En mujeres de 35 años o más supera el 50% y alcanza el 80% en la edad de 43 años. La mayoría de las aneuploidías produce un fallo de implantación o un aborto, aunque aneuploidías de algunos cromosomas son compatibles con el nacimiento de un niño afectado por una enfermedad genética. La probabilidad de tener un hijo afectado por una aneuploidía – la más conocida es el síndrome de Down – crece claramente con la edad de la madre y es de 0,26% a los 30 años, de 0,57% a los 35 años, de 1,59% a los 40 años y de 5,26% a los 45 años.


La Universidad de Granada y la Clínica MARGen de esta ciudad española han empezado a utilizar el ADN soluble del medio de cultivo de los embriones para la selección de embriones sanos en los tratamiento de fertilidad de mujeres mayores de 35 años. La nueva técnica, pionera en Europa, permite evitar la trasmisión al niño de alguna enfermedad derivada de una anomalía cromosómica. Asimismo, reduce el riesgo de abortos espontáneos provocados por determinadas anomalías que afectan al desarrollo embrionario y fetal completo.


La utilización del ADN soluble recogido de una manera no invasiva del medio de cultivo de embriones permite evaluar todas las células del embrión y evitar los frecuentes errores de las técnicas de biopsia sólida que se utilizan en la actualidad.


La historia de la selección de embriones es tan antigua como la de fecundación in vitro (FIV).  En la fecundación natural, esta selección es imposible, ya que normalmente se desarrolla un solo embrión y este embrión no es accesible a una evaluación directa. Sin embargo, en los protocolos de FIV normalmente se utilizan varios embriones y, al ser accesibles a un análisis directo en el laboratorio, se eligen los “mejores”  para transferirlos al útero de la madre. Esta selección, basada normalmente en la observación de la morfología de los óvulos recién fecundados, permite distinguir con bastante fiabilidad los embriones genéticamente normales de los anormales.

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