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Luz azul y longevidad

Luz azul y longevidad

La luz natural es crucial para nuestro ritmo circadiano, el ciclo de 24 horas de procesos fisiológicos como la actividad de las ondas cerebrales, la producción de hormonas y la regeneración celular.

Pero hay pruebas que sugieren que el aumento de la exposición a la luz artificial es un factor de riesgo para los trastornos del sueño y del ritmo circadiano. Y con el uso generalizado de la iluminación LED y de las pantallas de dispositivos como teléfonos inteligentes y ordenadores, los seres humanos estamos sometidos a cantidades cada vez mayores de luz en el espectro azul, ya que los LEDs de uso común emiten una elevada fracción de luz azul.

La luz azul es la de mayor energía dentro de la banda de la luz visible, y en el espectro queda justo al lado de la ultravioleta, que ejerce algunos efectos beneficiosos para el ser humano pero muchos perjudiciales. La luz azul artificial es la que mejor puede engañar a nuestro metabolismo haciendo que se comporte como si fuese de día. El engaño puede ser beneficioso si sirve para combatir el jet lag y acostumbrarnos a un nuevo horario de sueño, o perjudicial si desajusta el horario que nos conviene seguir.

La iluminación LED, incluso en los países más desarrollados, no se ha utilizado el tiempo suficiente para conocer sus efectos a lo largo de toda una vida humana de duración típica. Cada vez es mayor el temor de que la exposición prolongada a la luz artificial, especialmente a la luz LED enriquecida en azul, pueda ser perjudicial para la salud humana. Aunque todavía no se conocen todos los efectos de una exposición muy larga a la luz azul en seres humanos, el envejecimiento acelerado observado en organismos modelo de vida corta debería alertarnos sobre el potencial daño celular que la luz azul puede generarnos.

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