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Minúsculos cíborgs acuáticos capaces de “aprender” por sí mismos

Minúsculos cíborgs acuáticos capaces de “aprender” por sí mismos

Llega una nueva generación de robots vivos: son capaces de nadar, autoentrenarse, desplazarse a una velocidad sorprendente y ejercer una fuerza espectacular.

El campo de la robótica tiene como objetivo parecerse a aquello lo que las entidades biológicas naturales han logrado a lo largo de milenios de evolución: acciones como moverse, percibir y adaptarse al medio. Más allá de los robots rígidos tradicionales, el campo de la “robótica blanda” ha surgido recientemente utilizando materiales flexibles y ajustables capaces de adaptarse a su entorno de manera más eficiente. Con este objetivo en mente, los científicos llevan años trabajando en los llamados robots biohíbridos o biobots, calificables de cíborgs elementales. Generalmente compuestos por tejido muscular, ya sea cardíaco o esquelético, y un esqueleto artificial, estos robots vivos se arrastran, nadan y aferran objetos. Desafortunadamente, los biobots han venido arrastrando muchas dificultades que les han impedido emular debidamente las capacidades de los organismos naturales en términos de movilidad y fuerza, así como la capacidad de aprender por cuenta propia.

Ahora, investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), liderados por el profesor de investigación ICREA Samuel Sánchez, han superado ambos desafíos logrando un gran avance en el campo de los biobots mediante el uso de herramientas de bioingeniería. Sánchez y sus colaboradores del IBEC han aplicado la bioimpresión 3D y el diseño de ingeniería para el desarrollo de biobots, de poco más de un centímetro de longitud, que pueden nadar y deslizarse como peces, alcanzando velocidades sin precedentes. La clave: utilizar la contracción espontánea de materiales basados en células musculares, juntamente con un esqueleto innovador y flexible.

“Los biobots que hemos diseñado están compuestos por células musculares que se mueven como gusanos o peces, reaccionan a estímulos eléctricos y ejercen fuerzas y velocidades sorprendentes gracias a su autoentrenamiento con el esqueleto flexible impreso en 3D”, comenta Samuel Sánchez.

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